miércoles, 23 de abril de 2008

limbo

Aunque uno luche con la necesidad constante de no ser Emo, a veces parece algo inevitable.

Ayer no pude dejar de pensar en Monterrey. Tuve en la cabeza imágenes de edificios que conozco de por allá. Vi los cerros famosos y las luces de la planta de Apasco. La vi.

Hoy no me siento ni de aquí, ni de allá: para mi familia y amigos vivo con mi novia, para la familia de novia y sus amigos, vivo con mi mamá. No estoy en ningún lado en realidad, al menos así me siento, como en el limbo.

miércoles, 16 de abril de 2008

Carlos Mota me la pela

No había leído la columna de ese hombre porque francamente leer el Milenio me da una hueva impresionante, leer a sus líderes de opinión me da mucha más.
Como sea me dio por ir a buscar de que trataba su columna y me he quedado sorprendido.

Yo estudio Filosofía. Estudio en la UNAM. Dejé la Ingeniería, colgué la toalla, no tenía la masa para ello.

¿Podría ser contratado en empresas como Unilever, Nokia, Sony o Cemex?¿Querría?

¿Para qué me querrían ahí?

La mayor parte de las cosas que se hacer y que he aprendido en la carrera me alejan. Mis intereses son más irrelevantes para el mundo de los negocios que los hongos en los pies de los futbolistas de la selección mexicana que tienen que usar lotrimin. A uno le cambia la vida el estudiar Humanidades en la UNAM. Entiendo el mundo de una manera diferente a los demás porque dejo de vivir el mundo tal cual me lo dan; me enfrento con un mundo inexistente y yo soy el único maistro que puede construirlo.

La realidad es un hacer trascendental, que no está limitado por nuestra aprehensión, sino por la comprensión de la misma.
Si no entendemos esto, por más ingenierías, MBA's en negocios, o estudios que hagamos, vamos a convertirnos en parte de una realidad que al estar incomprendida, carece de puntos para juzgarse.

El aceptar la realidad como nos la enseñan en todas las escuelas que no son la UNAM (perdón por esta generalidad, NO la creo, pero no se me ocurre otra forma de escribirlo), nos ayuda a no construir nada. Solamente seremos otro ladrillo más en la pared, en una pared que no entendemos.

¿Para que querría yo estar ahí?

Mis ambiciones van para otro lado. Creo en la construcción de una realidad mucho menos culera para todos, estudiando negocios o administración no lo voy a lograr, porque el mundo no se va a convertir en un mejor lugar gracias a los trabajadores exitosos de empresas exitosas.



No. El problema está en la intención profesional con la que egresan varios jóvenes de esas facultades. Quieren romper el mundo, no construirlo. Uno, que está en el mundo de los negocios, se puede topar con un dentista transformado en publirrelacionsta teniendo éxito, prosperando, aunque no fue en lo que originalmente estudió. Pero no es común hallar un filósofo de la UNAM inserto en el mundo de los negocios. ¿Por qué será?

Simplemente porque no nos interesan esos cambios de aire. Si ese hombre tuviera una noción, al menos vaga, de lo que la filosofía es y lo que implica para alguien convertirse en filósofo, no se aventuraría a hacer una pregunta así.

¡¡Sofista!!


Y para terminar...

Espero salir de la Facultad con la intención profesional de romper el mundo. Y después, construir uno mejor. Creo que ha llegado el tiempo en el que el dialogo vale para pura madre, simplemente porque es imposible de llevarse a cabo.

¡ACCION!